El arte y la moral

 El arte y la moral



En medio de la diversidad de visiones del mundo y de actitudes morales que se entrecruzan pacífica o violentamente en la sociedad actual, la fascinación que suscita el Arte en sus distintas manifestaciones lo ha convertido en uno de los pocos puntos de encuentro en medio de nuestro mundo plural a la vez que nihilista, donde las ideas han perdido casi toda su fuerza reveladora sobre el ser del hombre y de la naturaleza.
 

Existen muchas maneras en las que podemos evaluar moralmente una obra de arte. En algunos casos, la evaluación lo es de las virtudes o defectos morales que la obra posee por sí misma. Decimos entonces que se trata de una evaluación moral intrínseca o que el valor moral de la obra es intrínseco. En otros casos, la evaluación atiende a las virtudes o defectos morales que la obra posee en virtud de elementos más allá de sí misma, por ejemplo, su creador, el proceso creativo, o su recepción por una audiencia. Decimos que esta es una evaluación moral extrínseca o que el valor moral de la obra es, en este caso, extrínseco.


Lo bello nos causa placer, es la imaginación, es entendimiento sin ningún interés. No se subordina a las formas sensibles de la especie humana, sino que, se toma conciencia de ser necesario frente a ellas, al estar libre de su influjo, pues las facultades del entendimiento sobrepasan en toda medida la contingencia de los sentidos.

En la estética nos encontramos frente a tres objetos de análisis: el creador del arte, el espectador del arte y el objeto estético. El criterio de las categorías del juicio estético cobra sentido en los tres objetos. Respecto al creador en tanto productor de lo bello, respecto al objeto como entidad sobre la que se establece el juicio de gusto y respecto al espectador como ente con capacidad de juicio de gusto.


este es todo el tema de hoy y nos vemos adios.





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